Gears of War: Reloaded se lanzó al mercado ayer para consolas Xbox Series X|S, Xbox en PC, Xbox Cloud Gaming, Steam y PlayStation 5, y es accesible también en PC a través de Game Pass. Se trata de una remasterización del original, optimizado de forma nativa para más plataformas, y es irónico el hecho de que aunque GoW siempre ha sido una de las franquicias estrella más icónicas y exclusivas de las consolas de Microsoft, funcione mejor en PlayStation…
Durante casi dos décadas, Gears of War ha sido sinónimo de Xbox. Desde su debut en 2006, la saga de Epic Games primero y The Coalition después representó uno de los pilares fundamentales de la marca de Microsoft, siendo un título que impulsó las ventas de Xbox 360, que definió su género y que se convirtió en uno de los buques insignia para competir contra Sony y sus PlayStation.
Nadie imaginaba que un día acabaríamos viendo a Marcus Fenix empuñando el Lancer en una consola de la competencia, y que encima funcionara mejor que en su consola de siempre.
La saga estrella de Xbox aterriza en terreno rival
La decisión ya de por sí resulta llamativa, ya que estamos ante una de las franquicias más estrechamente ligadas a Xbox que rompe las cadenas de la exclusividad para expandirse al catálogo rival. Pero lo que realmente hecho que muchos analistas levanten las cejas ha sido que, tras los primeros análisis técnicos, el juego funciona mejor en consolas PlayStation que en las Xbox.
Según el análisis técnico publicado por Digital Foundry el 26 de agosto de 2025, la versión de PS5 Pro mantiene una tasa de 60 FPS estables en el modo campaña, incluso en las escenas de mayor carga gráfica. En contraste, la versión de Xbox Series X, aunque apunta al mismo objetivo, presenta caídas puntuales de hasta 54-56 FPS en momentos de alta intensidad. Esta diferencia en la estabilidad es clave para la percepción de fluidez. En el modo multijugador, la consola de Sony mantiene sin problemas 120 FPS estables.
Para contextualizar, el PlayStation Spectral Super Resolution (PSSR) es una tecnología de reescalado por IA optimizada para el hardware de Sony, que reconstruye imágenes a 4K con un menor coste de rendimiento. Por su parte, el FidelityFX Super Resolution (FSR) de AMD, que es la que usan las consolas Xbox, es una solución más generalista. Según los expertos, la especialización del PSSR permite a la PS5 Pro liberar recursos de la GPU, que se destinan a mantener una tasa de fotogramas más sólida, explicando la ventaja de rendimiento en este título.
Una ironía que refleja la nueva era del gaming
Que Gears of War, uno de los máximos estandartes de Xbox, funcione mejor en PlayStation es un hecho cargado de ironía, pero también una señal clara de hacia dónde está yendo la industria. Las exclusividades ya no son tan férreas como en la generación pasada de consolas, y como ya hemos comentado muchas veces, y esta decisión se alinea con el giro estratégico comunicado oficialmente por Phil Spencer, CEO de Gaming en Microsoft, en el que confirmó que varias franquicias emblemáticas de Xbox apostarían por un modelo multiplataforma para maximizar el alcance y potenciar servicios como Game Pass por encima de la venta de consolas. Lo que en otro tiempo había sido impensable hoy se percibe como una estrategia de negocio más amplia, en la que pretenden convertirse en un publisher orientado a la venta de servicios como Game Pass.
Sin embargo, esto no quita que el contraste sea llamativo: la saga que ayudó a cimentar la identidad de Xbox, aquella que se utilizaba de argumento de peso contra PlayStation, brilla más en las máquinas de Sony. A nivel técnico, hay que reconocer que la PS5 Pro es claramente superior a la Xbox Series X y aprovecha mejor este remaster.
Lo paradójico es que, en lugar de reforzar la imagen de Xbox como la «casa natural» de la franquicia Gears of War, este lanzamiento plantea una incómoda pregunta para los fans: ¿cuál es ahora la mejor plataforma para disfrutar de la saga? Los análisis apuntan, como hemos mencionado antes, a PlayStation, algo que habría sonado a sacrilegio hace algunos años.
Pero ojo, esto no significa para nada que Microsoft haya perdido el rumbo. La compañía sigue teniendo la franquicia en sus manos y en Gears of War: E-Day, la esperada precuela ambientada en los primeros años de la invasión Locust, llegará en 2026 como una producción de gran envergadura. Es probable que, con lo que ha sucedido con este Gears of War Reloaded, sirva de escarmiento a Microsoft para fomentar una mejor optimización en sus consolas.
